Es la única fiesta taurina de la Argentina y el propio Ministerio de Cultura y Turismo de Jujuy la presenta como el único toreo incruento de Sudamérica. El Ministerio de Cultura de la Nación la incluyó en 2019 entre las manifestaciones del patrimonio cultural inmaterial del país.
La mecánica es simple de contar y difícil de hacer. En la plaza Pedro Quipildor, frente a la iglesia, se suelta un toro que lleva atada entre los cuernos una vincha o cinta roja con monedas de plata. El torero lo provoca para que lo embista y tiene que aguantar al menos tres embestidas antes de intentar sacarle la vincha. Si la arranca antes de la tercera, la toreada no cuenta. Quien la consigue la lleva a la Virgen, a la que en el pueblo llaman la Mamita.
- Toros: en 2026 la organización tenía unos 12 animales previstos, aportados por promesantes ganaderos.
- Toreros: se inscriben el mismo 15 de agosto y suelen ser alrededor de 15, según la comisión organizadora.
- Premios: al final de la tarde se entregan premios a los toreros más destacados.
- El riesgo: el que corre peligro es el torero. Los golpes y revolcones son parte del espectáculo.
La tradición local liga el toreo a Pantaleón de la Cruz Tabarca, un joven del lugar que, según se cuenta, desafió a los toros frente a la iglesia en tiempos de la colonia. La comisión del templo lo sigue nombrando cada año como parte del homenaje.








